Museo de la fuerza aérea colombiana

Compartiendo instalaciones con el Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), en la base aérea Brigadier General Camilo Daza, el Museo de la Fuerza Aérea de Colombia (FAC) afronta un prometedor futuro con la próxima adecuación de sus terrenos al nuevo Museo
Aeroespacial.



Inaugurado hace apenas trece años, este interesante y prácticamente desconocido museo cuenta con una colección de casi veinte modelos de aeronaves, algunos de los cuales aún prestan servicio en diferentes bases de la Fuerza Aérea colombiana.



Hasta hace poco tiempo el acceso al museo estaba bastante restringido, algo lógico teniendo en cuenta que en esta base tiene su sede el escuadrón de aeronaves presidenciales y a la existencia de diversos grupos armados guerrilleros, siempre dispuestos a hostigar a los ejércitos y fuerzas de seguridad, razones por la cuales pocos eran los que conocían de su existencia.



Actualmente la colección se exhibe en una zona ajardinada que va desde la misma entrada de la base hasta las inmediaciones del estacionamiento del CATAM, donde se encuentran expuestas la mayor parte de las aeronaves de transporte y enlace de la Fuerza Aérea, Armada, Ejército y Policía Nacional.



Piezas históricas en el museo de la fuerza aérea colombiana



Pese a lo que cabría de esperar, teniendo en cuenta lo perjudicial que resulta para las aeronaves su exposición al aire libre y las frecuentes lluvias típicas de esta región del continente latinoamericano, resulta sorprendente el perfecto estado de conservación que presentan todos cada uno de los aparatos. Las labores de conservación, consistentes básicamente el lavado, reparación y repintado general de las aeronaves y paneles explicativos, se lleva a cabo periódicamente en los talleres del CATAM bajo la supervisión del comandante Jorge E. Parga, actual director del museo.



El principal proveedor de la Fuerza Aérea de Colombia en cuanto a material de vuelo se refiere ha sido tradicionalmente los Estados Unidos, algo que queda perfectamente patente al visitar la colección. Precisamente por ello, lo que más sorprende al visitante es el hecho de que las piezas más importantes del museo sean, curiosamente, dos aeronaves de fabricación alemana, ambas adquiridas en los años treinta a raíz del conflicto fronterizo con Perú.




La más antigua de las dos es un ejemplar del hidroavión Junkers W34H, único superviviente de los siete que llegó a operar la entonces llamada Fuerza Aérea Nacional en labores de transporte, evacuación y enlace. Cerca de él encontramos otro producto del fabricante alemán: el famoso Ju-52/3m, del cual la Fuerza Aérea de Colombia llegó a operar hasta seis unidades. Concluido el conflicto con Perú en 1933, el avión que hoy se expone en el museo fue asignado como transporte personal del entonces presidente Enrique Olaya Herrera, permaneciendo en servicio como avión presidencial hasta su baja en 1950.

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