Modernización de los F-18 españoles

La modernización de media vida, o MLU (Mid Life Update) como se suele denominar a este tipo de actuaciones, es ya algo común en una aeronave militar. Con ella se incorporan nuevos equipos que se han desarrollado desde que la aeronave entró en servicio.



Cuando en febrero pasado EADS-CASA entregaba al Ejército del Aire de España el primer F/A-18 modernizado culminaba un capitulo de casi 30 años para la industria aeronáutica española que se iniciaba cuando el Ejército del Aire, a mediados de la década de los setenta, comenzó los estudios para la adquisición un nuevo avión de combate que sustituyese a los ya entonces obsoletos F-4 Phantom ) y creó el programa FACA (Futuro Avión de Combate y Ataque).



Ampliamente sobrepasadas ya hoy las 200.000 horas de vuelo, tras numerosos ejercicios, después de haber participado en las primeras misiones de combate real lejos del territorio nacional durante períodos prolongados de tiempo, sólo palabras de elogio y reconocimiento han sido pronunciadas y escritas acerca del F/A-18 y sus usuarios, palabras que indican el alto nivel operativo alcanzado por el Ejército del Aire español.



Por otra parte, y por lo que a este artículo respecta, este programa supuso la primera ocasión en la que durante las negociaciones se hablaba de contrapartidas. Nunca antes se había considerado este aspecto en las compras de material militar y a partir de entonces se consideró algo obligatorio.



Como fue la modernización de los F-18 españoles



En esta ocasión las contrapartidas fueron iguales al coste del programa y McDonnell Douglas debía hacerlas realidad en un plazo aproximado de 10 años. Este factor permitió al mismo tiempo alcanzar un nivel tecnológico, dentro de las Fuerzas Armadas y de la industria española, que de otra forma no se hubiera conseguido.



También por primera vez en la adquisición de un nuevo avión se iniciaba un programa de desarrollo propio de un simulador capaz de proporcionar el entrenamiento adecuado de este sistema de armas. Ceselsa, hoy integrada en Indra, se encargó de esto, desarrollando, construyendo e instalando dos simuladores, uno en Torrejón y otro en Zaragoza, bases en las que se es¬tacionaron los 72 F/A-18 adquiridos (de un total de 240 para diez escuadrones que se pretendían comprar).



Estos simuladores han servido no sólo para entrenar a los pilotos y otros especialistas sino de desarrollo de futuros Programas Operativos de Vuelos (más conocidos simplemente por las siglas inglesas OPF) así como de simulación de diferente armamento y sistemas.

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